Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo (Cf. Mc. 16, 15-17)

El Señor nos dice: Id, y enseñad a todas las naciones, bautizándoles en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y Yo estaré con vosotros, todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. (Cf. Mt 28, 19-20).

Los seminaristas de los Heraldos del Evangelio desean que se haga realidad esta divina presencia en las almas, por este motivo, imparten clases de catecismo, todos los sábados, a decenas de niños y jóvenes que pertenecen a la Parróquia de Nuestra Señora de las Gracias.

Con esto, muchos jóvenes tienen la oportunidad de prepararse para recibir los sacramentos y, posteriormente, de poder continuar participando en las diversas actividades pastorales de su parroquia. De esta manera los Heraldos quieren “ser una casa de familia, fraterna y acogedora, donde los bautizados y los confirmados toman conciencia de ser pueblo de Dios”(cf. Catechesi tradendae, 67).

Catequesis

Las clases de catecismo son impartidas todos los sábados. Para ello, los seminaristas se esmeran en sus estudios durante toda la semana para, así, poder transmitir de forma fácil y accesible las verdades de la fe.

 Continuidad

Terminado este período, los jóvenes pasan para un curso más avanzado donde sábado a sábado son instruidos en materias como la Historia Eclesiástica, la Bíblica, la Evangelización, entre otras.

El trabajo de catequesis es complementado con excursiones y visitas a lugares históricos, culturales y religiosos, con la finalidad de ampliar los conocimientos y despertar el interés por las diversas artes y ciencias, favoreciendo además el descubrimiento de dones y facilidades en los jóvenes para que, bien cultivados desabrochen y den frutos en el futuro.

“Mens Sana in Corpore Sano”

“Mente sana en cuerpo sano” es lo que dice la máxima latina. Bien sabemos que la salud de la mente depende bastante del vigor del cuerpo. Por eso, los catequistas nunca dejan de lado una buena y saludable actividad “reponedora” que, según recientes pesquisas, ayudan en el desenvolvimiento en los estudios.

Instrumentos del Espíritu Santo

Es así que todos los sábados los seminaristas de los Heraldos del Evangelio cambian las clases por los ambientes más diversos de la parroquia, para poder servir como instrumentos al Espíritu Santo, y de esta forma cumplir el mandato de “conducir al mayor número posible de fieles, en su vida cotidiana, a un esfuerzo humilde, paciente, y perseverante para conocer siempre mejor el misterio de Cristo y dar testimonio de Él” (Catechesi tradendae, 72).

 Alcides Gutiérrez/ 2º Teologia

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